23 de Marzo de 2007 a las 8:20 pm
Me gustaría creer que cuando muera seguiré viviendo, que alguna parte de mí continuará pensando, sintiendo y recordando. Sin embargo, a pesar de lo mucho que quisiera creerlo y de las antiguas tradiciones culturales de todo el mundo que afirman la existencia de otra vida, nada me indica que tal aseveración pueda ser algo más que un anhelo.
Carl Sagan, en “Miles de millones” (traducción de Guillermo Solana).
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7 de Marzo de 2007 a las 8:56 am
Pero, a decir verdad, mi imaginación no está hecha de una materia a tal punto elástica, y tengo para mí que, si intentase someterla a la prueba de lo sobrenatural, el fracaso sería tan lamentable como enojoso y vacío. Por otra parte, jamás me habría arriesgado a semejante tentativa, abrigando, como abrigo, moral e intelectualmente, la invencible convicción de que todo lo que cae bajo el dominio de nuestros sentidos, por excepcional que pueda ser, no podría diferir en su esencia de todos los demás efectos de este mundo visible y tangible cuya parte consciente venimos a formar. El mundo de los vivos encierra ya por sí solo bastantes maravillas y misterios; maravillas y misterios que obran por modo tan inexplicable sobre nuestras emociones y nuestra inteligencia, que ello bastaría casi a justificar que pueda concebirse la vida como un estado de encantamiento. No; mi conciencia de lo maravilloso es demasiado firme para que pueda dejarse nunca fascinar por lo meramente sobrenatural que, en resumidas cuentas, no es sino un artículo de manufactura fabricado por espíritus insensibles a las secretas sutilezas de nuestras relaciones con los muertos y los vivos en su infinita muchedumbre: profanación de nuestros más tiernos recuerdos; ultraje a nuestra dignidad.
Josep Conrad, en la introducción de “La línea de sombra” (traducción de Ricardo Baeza).
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7 de Marzo de 2007 a las 6:56 am
“Templo de Ginkakuji nevado” de Kawase Hasui.
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7 de Marzo de 2007 a las 12:06 am
El mero hecho de haber creado algo -escribir un libro, pintar un cuadro, componer una sonata- no basta en el mundo de hoy, no es suficiente. Resulta imprescindible un segundo eslabón para el nacimiento de una obra; para que se sepa que existe, hay que anunciarla, promocionarla y difundirla.
Ryszard Kapuscinski en “Lapidarium IV” (traducción de Agata Orzeszek).
Un par de comentarios:
- El comienzo de estas anotaciones ocurre poco después de finalizar la lectura de “Lapidarium IV”, compuesto por “un collage de textos breves (algunos de un par de líneas apenas) cuya lectura se puede empezar, interrumpir y retomar por cualquier página”, según indica el texto de la contraportada. Seguro que la relación entre ambos hechos no es solo temporal; pero, claro, las comparaciones son odiosas…
- Y tampoco es casual el fragmento elegido como cita; no lo tenía en mente cuando empecé a hojear el libro en busca de unas líneas, pero no cabe duda de qué es adecuado. Cuando escribo esto, el blog no está publicado en internet, es sólo una aplicación web más en mi portatil, aún no accesible. Pero, supongo, algún día se publicará, y algún otro día comenzaré a publicitar su dirección. Y, al principio no me importará mucho, pero según vaya pasando el tiempo, y aumentando el número de visitas, comenzaré a fijarme en ellas, Y… bueno, demos tiempo al tiempo.
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6 de Marzo de 2007 a las 11:33 pm
Este blog es, en parte, pero sólo en parte, heredero de otros que ya dí por cerrados en su momento (1 y 2).
Para ser una presentación, ya es suficiente.
Nota: que nadie espere, dado el dominio, una anotación diaria.
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