Acerca de la traducción
[…] La naturaleza había creado una vez a un inglés cuya cabeza en forma de cúpula había sido una colmena de palabras; un hombre que sólo tenía que exhalar una partícula de su extraordinario vocabulario para que esa partícula cobrara vida, se expandiera y de ella brotaran trémulos tentáculos hasta que se convertía en una imagen compleja, con un cerebro que late y sus extremidades pertinentes. Tres siglos más tarde, otro hombre, en otro país, intentaba reproducir esos ritmos y metáforas en una lengua distinta. Este proceso implicaba una cantidad ingente de arduo trabajo, cuya necesidad no podía justificarse con ninguna razón. Era como si alguien, tras haber visto un roble (más adelante denominado Individuo A) que crecía en cierta tierra y proyectaba su propia y única sombra sobre el suelo verde y marrón, hubiera procedido a erigir en su jardín una maquinaria prodigiosamente intrincada que, en sí, se parecía tan poco a ese árbol o a cualquier otro como la lengua y la inspiración del traductor se parecen a las del autor original, pero que, mediante la ingeniosa combinación de piezas, efectos de luz y máquinas que producen viento, podría, una vez terminada, proyectar una sombra exactamente similar a la del Individuo A: el mismo contorno, los mismos cambios, con las mismas manchas sencillas y dobles de los soles ondulándose en la misma posición a la misma hora del día. Desde un punto de vista práctico, tal pérdida de tiempo y material (¡esos dolores de cabeza, esos triunfos a media noche que resultan ser desastres a la sobria luz de la mañana!) bordeaba lo absurdo, dado que la mayor obra maestra de la imitación presuponía una imitación voluntaria del pensamiento, un acto de sumisión al genio de otro hombre. […]
¿Qué pensaria Vicente Campos, el traductor del anterior fragmento, cuando estaba trabajando en él? ¿Un sonrisa irónica, ante el mensaje dejado por Nabokov, o una pequeña sensación de frustración por algo que, en el fondo, él mismo también comparte?
¿Y Nabokov? ¿Compartía, todo o parte, lo que pone en boca de su personaje (téngase en cuenta que lo anterior es un fragmento de una novela), o este era autónomo?.
No olvidemos que, por aquella época, Nabokov abandonaba su lengua nativa y comenzaba a escribir en inglés (esta es su segunda novela escrita originalmente en dicha lengua); además, ya se había encargado de traducir algunas de sus novelas anteriores, rusas, tras los decepcionantes (para él) resultados de las traducciones realizadas por terceros.





