Anotaciones publicadas en Agosto de 2008

Acerca de las hermanas

hermanas.jpg

Leo estos días “Momentos de vida”, un volumen que recoge varios textos de caracter autobiográfico de Virginia Woolf. Aunque no sé si la partícula “auto” es la más correcta, pues el foco no está tanto en ella misma, como en los que le rodean: su madre, su padre y sus hermanos y medio-hermanos.
Entre ellos, claro, una de las retratadas más destacadas es su hermana Vanessa Bell (en la fotografía, a la izquierda; V. Woolf, no hace falta decirlo porque esa imagen ha sido reproducida hasta la saciedad, a la derecha).

A la hora de ponerme a copiar un fragmento, no he encontrado un párrafo que, en el momento de leerlo, me gusto especialmente. Copio estos dos que, centrados en la infancia y juventud de Vanessa, ya adelantan que se convertiría en una pintora. De paso, esto me permite incluir, más abajo, un lienzo suyo.

[...] Pero bajo la superficie de seriedad, solo legítimamente quebrada por tales gustos, ardía otra pasión, la pasión por el arte. Dibujaba, efectivamente, bajo la dirección de un tal señor Cook, pero nunca habló de arte, ni de sus dotes y amores. ¿En qué pensaba, pues? Con sus largos dedos agrupados y la vista penetrante, seguramente pintó muchos cuadros, sin lienzo. Una vez la ví trazar sobre una puerta negra un gran amasijo de líneas con tiza blanca. “Cuando sea una famosa pintora…”, empezó a decir, y luego le entró la timidez y borró lo dibujado, con la eficacia habitual en ella.
[...] Evidentemente, Vanessa, con sus vestido blanco de satén hecho por la señora Young, luciendo una sola e impecable amatista colgada de cuello y una mariposa de esmalte azul en el cabello -regalos del mismo George, claro está-, hermosa, sin madre, con sólo dieciocho años, constituía un conmovedor espectáculo, un hornamento para cualquier mesa, una duquesa en potencia, por lo que podía hacerse cualquier cosa con el precioso material del que Vanessa estaba construida, al menos externamente. [...] Desdichadamente, lo que Vanessa llevaba dentro de sí no se correspondía con su aspecto exterior. Bajo las gargantillas y las mariposas de esmalte alentaba un apasionado deseo: deseo de pintura y aguarrás, aguarrás y pintura.

“Momentos de vida”, Virginia Woolf. Traducción de Andrés Bosch.
spring.jpg
“Primavera”, Vanessa Bell.

Comentarios

 

Acerca de lo políticamente correcto

Uno creía que esas respuestas airadas de determinados grupos (profesionales, étnicos, nacionales, o cualquier otra clasificación que se nos ocurra), que ante una obra de ficción, y con especial fijación en los anuncios televisivos, convierten lo que ellos consideran una minusvaloración o un insulto a uno de los suyos, en una afrenta a todo el grupo y, por consiguiente, a todos y cada unos de los miembros, eran cosas de los tiempos actuales, unos comportamientos sólo podían tener serntido en la época de lo “politicamente correcto”.
Pero no, parece que las dificultades en diferenciar entre realidad y ficción, así como entre lo particular y lo general, ya existían hace casi dos siglos. O, al menos, eso nos parece indicar el irónico comienzo del relato “El abrigo”:

En el departamento… pero quizá lo mejor será no decir en qué departamento. En este mundo no hay nada más enojoso que los departamentos, regimientos, oficinas del gobierno y, en una palabra, los organismos oficiales de toda clase. Hoy día un individuo cualquier considera que un insulto personal contra él es un insulto a la sociedad entera. He oído decir que no hace mucho un comisario de policía –no recuerdo de qué ciudad- envió un oficio a las autoridades en el cual declaraba sin rodeos que todas las disposiciones del gobierno habían sido contravenidas y que su propio sacrosanto nombre había sido sin duda alguna utilizado en vano. Y como prueba de ello adjuntaba al oficio un grueso volumen de una obra sumamente romántica en la que en cada diez páginas, poco más o menos, figuraba un comisario de policía a veces en avanzado estado de embriaguez. Por consiguiente, para evitar toda clase de interpretaciones enojosas, me referiré al departamento de marras como cierto departamento. Así, pues, en cierto departamento trabajaba cierto funcionario, funcionario al que ni remotamente puede considerarse digno de nota bajo ningún concepto; era un poco corto de estatura, un poco picado de viruelas, un poco pelirrojo, un poco miope, un poco calvo en la coronilla, con arrugas en ambas mejillas y ese color de cara que llaman hemorroidal […]

“El abrigo” de Nikolai Gogol; traducción de Juan López-Morillas. Este relato se puede encontrar en el volumen “Historias de San Petersburgo”.

Comentarios

 

Acerca de la Wikipedia

wikiwiki.jpg
Primera viñeta de “El cementerio de los elefantes” de Yves Chaland, y portada de “Bruno Dhampiro”, de Rosa Gil, ilustrada por Fernando Vicente.

Hace algo más de un año (desde julio de 2007, cuando escribí la entrada de la editorial “Hogarth Press”) que no realizaba una colaboración de cierta entidad para la Wikipedia.
Pero como lo prometido es deuda (1 y 2), he aprovechado estos días estivales para:
- editar a fondo (en especial, darle un formato adecuado, así como completar los contenidos) la, ya existente, entrada de Yves Chaland.
- crear la entrada dedicada al ilustrador Fernando Vicente.

Ahí quedan los enlaces; por si alguien quiere echarles un vistazo o, aún mejor, trabajar en ellos mejorándolos.

Comentarios (2)