29 de Septiembre de 2008 a las 8:42 pm
Después de un rato jugando a ser Jackson Pollock en http://www.jacksonpollock.org/ (enlace vía con c de arte) lo que me viene a la mente es Norman Rockwell.
Una búsqueda en google, comenzando por aquí y saltando de un sitio a otro, lleva a las siguientes imágenes (sólo esperada la primera):
“El ententido”, ilustración de Norman Rockwell, portada del “Saturday Evening Post” del 13 de enero de 1962.
“Si te he visto, no me acuerdo”, ilustración de
Jordi Labanda publicada en el magazine de “La Vanguardia” el 27 de enero de 2002.
Fotografía tomada de
aquí. El lienzo es el
“Número 51″ de Jackson Pollock, 1950.
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28 de Septiembre de 2008 a las 10:23 pm
Recibo noticia de la existencia del blog de Fernando Vicente, más algunas (según sus propias palabras) ramificaciones:
- http://fernandovicenteblog.blogspot.com/
- http://fernandovicentepinups.blogspot.com/
- http://fernandovicentevanitas.blogspot.com/
Recordatorios (i): entrevista a F. V. publicada aquí hace unos meses y entrada en la wikipedia.
Recordatorios (y ii): “Les petit papiers”, otra bitácora de una ilustradora, Annette Marnat, enlazada hace un tiempo; también fantástico su trabajo, lástima la poca frecuencia de actualización.
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20 de Septiembre de 2008 a las 3:49 pm
“Guernica”, Pablo R. Picasso.
Hay caballos muertos a cada paso, ya allí mismo, en medio del camino; ya a un lado, en la cuneta; ya algo más lejos, en pleno campo de cultivo. Yacen patas arriba, increpando al mundo con sus pezuñas. No veo personas muertas en ninguna parte, pues las entierran enseguida; tan sólo cadáveres de caballos –negros, bayos, atigrados, alazanes…-, como si no se tratase de una guerra humana sino equina, como si fuesen ellos los que se hubieran enzarzado en una lucha a muerte, como si fuesen ellos las únicas víctimas de estos embates.
“Ejercicios de la memoria”, Ryszard Kapuściński, incluido en “La jungla polaca” (traducción de Agata Orzeszek).
Aunque son guerras distintas, según iba leyendo el anterior párrafo, el famoso lienzo de Picasso emergía en mi mente con la figura del caballo como elemento central, aún más destacado de lo que es en el original.
Sólo he leído el primero, “Ejercicios de la memoria”, de la veintenta de textos que componen el recién publicado volumen “La jungla polaca”, pero sólo por este ya vale la pena gastarse los 15 euros que cuesta el libro (y eso que ya lo había leído casi íntegro, pues apareció el domingo en “El país”).
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1 de Septiembre de 2008 a las 10:35 pm
Aun así, me preguntó cómo imaginaba la muerte…, y al responderle que sería el cese de las imágenes, se quedó reflexionando profundamente en mi respuesta, hizo parada y fonda, y consideró qué habría querido yo decir con aquella frase. Nadie puede renunciar a las imágenes. Las imágenes podrían continuar, es posible que continúen. Si Ravelstein, el materialista ateo, me había dicho de forma implícita que tarde o temprano nos veríamos, quería decir con ello que no aceptaba que la tumba fuera el final. Nadie puede aceptarlo y nadie lo acepta. Lo que pasa es que hablamos con dureza.
Por tanto, cuando hice mi observación acerca de las imágenes, Ravelstein me respondió con una explosiva y tartajeante carcajada:
- Ja, ja.
Pero la respuesta le había merecido cierta consideración, cierto respeto.
Después, sin embargo, se dejó llevar hasta el extremo de decir:
- No parece sino que podrías acabar reuniéndote conmigo.
Esta es la confidencia involuntaria y normal, secreta y esotérica, del hombre de carne y hueso. La carne se contraería y desaparecería, la sangre se secaría, pero nadie, en el fondo de su mente y en el fondo de su corazón, cree que vayan a cesar de veras las imágenes.
“Ravelstein”, Saul Below, 2000. Traducción de Roser Berdagué.
(Véanse, también, i, ii y iii).
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