Acerca de las tendencias
Uno, durante las últimas semanas, tiene la impresión de que no es posible leer el periódico sin encontrarse, artículo tras artículo, y en grandes titulares, con Keynes.
Dando por sentado que la tendencia está ahí, trato de comprobar cuan pronunciada es esta.
Para empezar, busco en elpais.com los artículos que contengan la palabra “keynes”: 27 en el último mes. Por comparar, durante las mismas fechas del año pasado, sólo apareció en 2 artículos, misma cantidad que en esos días de 2006.
Doy un paso más, dejando lo local, y busco datos en Google Trends (aquí miro la cadena “maynard keynes” porque “keynes” se presta a confusión con la localidad británica Milton Keynes); la presencia del economista en los artículos de prensa indexados por el motor de búsqueda muestra una escalada nada casual en los últimos meses:

Sigo investigando; la entrada dedicada a Keynes en la wikipedia inglesa lleva nada menos que 68 ediciones a lo largo de noviembre.
Parece que, efectivamente, ha vuelto y, al menos por un tiempo, para quedarse.

Cenamos con Lydia y Maynard: dos parejas maduras, sin hijos, distinguidas. Ambos son educados y admirables. El gris ha aparecido en las sienes de Maynard. Está más guapo ahora; con nosotros, ni pomposo ni importante; sencillo, su mente siempre activa, sobre los rusos, bolcheviques, las glándulas, las genealogías; siempre es prueba de una mente notable cuando se desborda de ese modo, vigorosamente, por caminos secundarios. Hay dos linajes reales en Inglaterra, dice, de los cuales desciende todo el intelecto. Analizará el tema como si de ello dependiera su fortuna. Lydia es tranquila controlada. Dice cosas muy sensatas.
Fue precisamente su relación con la Woolf y su pertenencia al grupo de Bloomsbury lo que me llevó a leer (algo que, casi seguro, no había hecho en otras circunstancias) un par de libros suyos. Me he decantado, sin embargo, por pegar el anterior párrafo, que, aún no siendo suyo, lo retrata (muy positivamente).












